// Historia real//
Estaba en la fila de la tienda. Delante de mi había, una señora copetona con su hijo de unos 5 años. El niño señala los dulces que no podía alcanzar y dice:
- Mamá cómprame una paleta de corazón
La mamá le pasa la primer paleta que agarró de un bote lleno, el hijo la toma con sus manitas, se extraña y hace una rabieta.
- !Ésta no mamá! ¡Está rota! ¡No quiero el corazón roto! ¡Dame otra! ¡No quiero ésta!
Me compré una también